Casa del Limonero, la casa sevillana donde el eclecticismo se vuelve instinto

El ciervo enseña a avanzar mientras mira hacia atrás: el símbolo de Casa del Limonero, una casa palacio sevillana donde una coleccionista convierte lo que ha reunido en un buen retiro para los viajeros.

Entonces se cierra la puerta y la temperatura de la experiencia desciende. El aire huele a piedra fresca. Al otro lado del umbral, el tiempo acepta avanzar más despacio. Pocos hoteles escenifican con tanta sencillez la transición entre una ciudad y un refugio: una puerta, dos mundos.

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