Invierno en Andalucía… ¡aunque aquí casi siempre es verano!
Durante las obras la llamábamos “la habitación de la chimenea”, y pronto entenderá por qué.
Durante los seis años de intensos trabajos de restauración, hubo que conservar al máximo todo lo que era original.
Precisamente como la chimenea: fue desmontada, restaurada y, lamentablemente —por razones de normativa hotelera— convertida en un elemento decorativo.
El baño previsto tuvo que ser rediseñado tras un hallazgo arqueológico del siglo XV.
No podrá pasar por alto el toque So British del salón, con su sofá Chesterfield, ni las lámparas de pared de Murano de los años 50 en el baño, que además le ofrecerán una luz magnífica.
Sobre la chimenea, una fotografía “Ho Chunk” de George Bearskin. Como anécdota: me di cuenta, veinte años después, de que la supuesta “india norteamericana” sobre la chimenea era… ¡un indio!
En el techo, al entrar, el luminario “PH Artichoke” de Poul Henningsen, edición Louis Poulsen, 1957.
Cerca de la ventana, una cómoda muy francesa de época Regencia, en palisandro, mármol y bronce.
A la derecha de la chimenea, una lámpara de los años 50 de Fulvio Bianconi en vidrio de Murano.
Junto a la bañera, una base de lámpara “Cabeza de Moro” de Piero Fornasetti en cerámica negra.
A ambos lados de la cama, las lámparas (edición Orno) de Kari Ruokonen, de los años 70.
En la pared izquierda, el cuadro “EFC001” de Eric Fischl (EE. UU.), óleo y resina sobre lienzo.
No busque el minibar: es, sencillamente, el carrito de avión reciclado y reinventado.
Estamos aquí para ofrecerle la mejor de las estancias.
No se admiten menores de 14 años
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